Todos lavamos nuestro rostro, de eso no hay dudas, es algo que nos han ido inculcando desde pequeños, cuando te levantas te lavas la cara y ya puedes prepararte para salir a la calle, cuando llegas a casa por la noche otra vez lo mismo.

Pero hay algo que quizás no sabemos y es ¿estamos haciendo bien la limpieza facial 🤷‍♀️?, es decir, puede que limpiemos a diario nuestro cutis pero también puede ser que estemos cometiendo algunos errores en nuestras rutinas y no lo sepamos.

¿Cuántas veces habéis pensando que no notáis mejoría en vuestra piel a pesar de lavarla a diario?, quizás el problema no esté en la frecuencia de limpiar la piel, sino que esté en algunos errores que cometemos durante el proceso sin saberlo, ya que la gran mayoría de las veces suelen ser errores sin apenas gran importancia a simple vista pero que día tras día se convierte que algo realmente impactante.

En este artículo hablaremos sobre los diferentes errores que podemos y solemos cometer a la hora de limpiar nuestra piel, seguro que la mayoría ni os habíais dado cuenta o quizás si que lo hacéis bien y lo controláis todo, pero para saberlo ¡tendréis que descubrirlo 🎉!

15 errores comunes al limpiarte la cara

¿Cometéis algún error en vuestras rutinas de limpiezas faciales?

Seguro que en muchas ocasiones habéis pensado que no recibís los resultados que deseáis a pesar de limpiar y cuidar vuestra dermis a diario. ¿Qué puede pasar en nuestra piel para que no veamos resultados radiantes?

La realidad es que no pasa nada en vuestra piel, el único problema reside en los productos que usáis para ello o en la forma de hacer, en posibles errores que podemos estar cometiendo sin darnos cuenta.

Limpiar la piel es muy importante para conseguir mantenerla siempre sana, para que pueda trabajar y regenerarse adecuadamente y para que todos los productos que vayamos poniendo en ella posteriormente penetren y nos ofrezcan todos los beneficios que realmente nos prometen.

Por lo tanto es fundamental que este paso lo realicemos de forma correcta, ya que si no estaremos dejando la función a medias y nunca llegaríamos a completarla y es por ello que necesitamos conocer cuales son los fallos más comunes para evitar volver a caer en ellos. Así que ¡atentos! 👀

15 errores frecuentes a la hora de limpiar la piel

Como ya hemos hablado seguro que ha día de hoy todos somos conscientes de la importancia que tiene lavar nuestro rostro y mantenerlo siempre al margen de cualquier factor que lo pueda dañar o estropear, eliminar todo el maquillaje, las impurezas, los excesos de grasa, etc.

Pero por otro lado no somos lo suficientemente constantes o no tenemos la suficiente costumbre de preocuparnos por si realmente lo hacemos bien o hacerlo de manera tranquila y sin prisas (para terminar lo antes posible), como por ejemplo lo hacemos con el maquillaje o los cosméticos que prometen reducir nuestras arrugas y eliminar las manchas del rostro.

Ha llegado la hora de hablar sobre los errores más frecuentes y comprobar si cometéis alguno en vuestras rutinas de cuidado facial, si es así ¡debemos cambiarlo! 💪🏽

1. Limpiar el rostro con las manos sucias

Debéis recordar siempre que limpiar nuestra piel supone eliminar de ella todo aquello que la está ensuciando u obstruyendo, por lo tanto si nos disponemos a ello sin antes haber lavado exhaustivamente nuestras manos, lo que conseguiremos será contaminar todo el proceso con las cientos de partículas de suciedad que se encuentran en nuestras manos 🖐🏽.

De la misma manera que lavamos nuestras manos para cualquier otra función, como es por ejemplo, ponernos a cocinar o a comer, también debemos hacerlo a la hora de limpiar nuestra piel, ya que de esta manera podremos limpiar el rostro y no estropear todo el proceso.

2. No elegir el limpiador adecuado

En este error seguro que hemos caído todos alguna vez de nuestra vida y es que ¿cuántas veces habéis comprado algún producto sin fijaros bien antes sobre sus ingredientes o sobre si era o no era adecuado para tratar vuestra dermis?

Estoy segura que muchas veces compramos productos por impulso, por recomendaciones o porque tiene un diseño muy bonito, sin embargo todas esas veces no nos hemos fijado en lo que de verdad es importante.

A partir de ahora es fundamental que nos fijemos siempre en que el limpiador 🧼 que vamos a usar (o incluso cualquier otro producto) sea de lo más afín a nosotros, a nuestra piel y que además contenga buenos ingredientes, solo así podremos garantizarnos un buen cuidado y unos buenos resultados.

3. No saber usar el limpiador

Una vez que ya tenemos el limpiador ideal, otro de los problemas más frecuentes es no leer las instrucciones de uso que nos da la propia marca, es decir, como ya hemos usado otros y sabemos desde hace tiempo como se usan no nos paramos ni un momento a echarle un vistazo a las reglas que nos dice esta marca, un fallo de lo más grande.

Todas esas veces que no habéis obtenido resultados que esperabais y el producto que estabais usando era realmente adecuado y bueno, se debe principalmente a una falta de información sobre como se usa el limpiador que tenemos en ese momento.

Por lo tanto, os animo a todos a que siempre que adquiráis un nuevo producto os informéis 📖 muy bien sobre los pasos que ofrece la marca y que lo sigáis siempre al pie de la letra.

4. Usar agua muy caliente o muy fría

En esto volvemos a caer la gran mayoría, ya que sobre todo en invierno ¿a quién le apetece lavar su rostro con agua templada?, todos queremos que salga humo 🔥 del grifo para no pasar ni un poco de frío. Lo mismo pasa en verano, usamos agua helada ❄ para refrescarnos, pero no nos damos cuenta que le estamos haciendo un flaco favor a la dermis de esta manera.

La temperatura del agua muy extrema, tanto para fría como para calor supone un riesgo para el cuidado de la piel, ya que eliminarán los aceites naturales de nuestro rostro o incluso pueden llegar a alterar el pH natural de ésta. Por lo tanto recordad siempre que lo ideal para limpiar vuestro rostro es usar agua templada.

5. Dejar restos de los limpiadores

Muchas veces nos habrá pasado que al ir corriendo a todas partes, nos detenemos mucho a la hora de maquillarnos pero sin embargo cuando llegamos al momento de retirar todo el limpiador que hemos usado para limpiar nuestro rostro, lo que hacemos es usar el agua justa y necesaria y de forma rápida, dejando en el rostro restos de productos por todos lados 🤡.

Aunque a veces no os deis cuenta, porque realmente no los vamos a ver, si dejaos restos de cosméticos por nuestra piel, aunque se traten del limpiador estaremos fastidiando de nuevo todo el proceso de limpieza, por lo tanto es muy importante que os fijéis muy bien y que estéis tanto tiempo como necesitéis para aclarar vuestra piel y dejarla impoluta.

6. Aprovechar la ducha para limpiar nuestro rostro

Seguro que muchas veces habéis llegado a casa tan cansados que habéis pensado “bueno, en vez de limpiarme la cara y luego ducharme, mejor aprovecho y lo hago todo en la ducha”, esto es un error, ya que en la ducha no terminaremos de limpiar bien el rostro, quedarán restos y partículas de suciedad 🚿.

Por otro lado, volvemos a caer en el error de la temperatura del agua, ¿Quién se ducha con agua templada en invierno?, la gran minoría de la población seguramente. Por lo tanto es importante que hagamos cada proceso a su tiempo y en su lugar.

Exfoliar la piel

7. Exfoliar la piel con mucha asiduidad

El exfoliante es un producto que como todos sabemos eliminará la suciedad más incrustada en la piel, mediante su fórmula tan granulosa irá abriendo y sacando toda la suciedad de los poros, por lo que dejará a la dermis de lo más limpia y suave. Todo ello está genial pero tan solo debemos realizarlo una o dos veces a la semana como frecuencia ideal 🧽.

Si por el contrario lo usamos con más frecuencia podemos estar haciendo daño a la piel, ya que se trata de una limpieza mucho más profunda y exhaustiva, llegando a veces a resultar un poco agresiva a determinadas pieles. En definitiva, el exfoliante no podemos usarlo más de una o dos veces a la semana.

8. Rechazo absoluto hacia los limpiadores en aceite

Muchas personas, sobre todo aquellas que tienen una piel grasa sienten un rechazo especial sobre los productos oleosos para limpiar o cuidar de la piel, ya que piensan que harán todo lo contrario a limpiar, es decir, que les estropeará la piel y les empeorará el exceso de sebo 🪔.

Es importante que sepáis que uno de los productos más usados y más eficaces a la hora de retirar las impurezas y la suciedad de la piel son los que están fabricados a partir de aceite y no necesariamente son más perjudiciales con la piel, sino que simplemente las personas con la dermis más grasa deben elegir aquellos que sean no-comedogénico, beneficiándose de todas sus propiedades y sin empeorar el estado de ningún rostro.

9. La creencia del uso del agua y el jabón como única limpieza

Muchas son las personas que por la costumbre, han crecido con la idea de que lavar el rostro es usar agua y jabón solamente, que con esa limpieza no necesitan nada más, sin embargo la realidad es otra y es que el agua y el jabón no van a limpiar el rostro tal y como deberíamos sino que lo harán de forma mucho más superficial y no de forma profunda, por lo que irán dejando por la cara restos de todo ello 🧼.

Para una limpieza profesional, profunda y tal y como la necesitamos debemos elegir un buen desmaquillante y luego un buen limpiador, con sus respectiva rutina habitual, solo así podremos eliminar de la piel todo aquello que la estropea y la ensucia.

10. Obsesión con lavar la cara

Si no realizar limpieza faciales diariamente es algo malo y perjudicial, hacerlo de forma obsesiva y repetida durante el día también lo es, por lo que debemos encontrar la frecuencia ideal, la que nos dicen los expertos, dos veces al día repartidas en mañana y noche son suficientes 💧.

Si abusamos de las limpiezas faciales estaríamos siendo bastante agresivos con la salud de la piel, ya que estaríamos eliminando de ella sus aceites naturales y su equilibrio real, por lo que no debemos caer en esa obsesión de estar constantemente limpiando la dermis.

11. El estrés en las rutinas de limpieza

El nivel y el ritmo de vida que llevamos en los días actuales es tan estresado, agotador, cansado, etc que apenas nos damos cuenta del daño que puede causarnos en funciones tan simples como por ejemplo el limpiar nuestra piel, no le dedicamos el tiempo necesario, vamos con prisas y sin apenas comprobar que realmente hemos limpiado bien todas las zonas 🏃🏽‍♂️.

Debemos olvidar todas esas prisas, pensar más en el presente y disfrutar de cada caricia o cuidado que le ofrecernos a la piel, solo así seremos capaces de conseguir una dermis sana y radiante.

12. Dejar restos de maquillaje

La limpieza facial siempre viene después de un buen proceso desmaquillante, es decir, todas esas veces que vamos maquillados lo primero que debemos hacer al llegar a casa es desmaquillar todo el rostro y acto seguido usar el limpiador.

El problema es que a veces no desmaquillamos bien, por diferentes motivos, por ejemplo por haber elegido un desmaquillante flojo y que no tiene la fuerza suficiente, por hacerlo todo con prisas o por cualquier otra razón, pero muchas veces pecamos de dejar restos por la piel, por lo tanto cuando nos disponemos a usar el limpiador no somos capaces de realizar la función completa, por lo que siempre estaremos dejando el proceso incompleto y a medias.

13. Usar toallitas desmaquillantes con frecuencia

Las toallitas desmaquillantes son un producto que tienen un uso un poco peculiar, a diferencia de otros desmaquillantes que podemos usar con total libertad a la hora de eliminar el maquillaje, las toallitas no son así, sino que tienen su propia frecuencia de uso, que viene a ser en ocasiones muy especiales y puntuales.

Al tratarse de uno de los productos más superficiales de todos e incapaz de poder eliminar el maquillaje profunda y completamente, no se aconseja que se uso de forma habitual, por lo tanto si lo hacéis estáis cometiendo uno de los errores más graves, ya que solo os traerá problemas.

Recordad que las toallitas desmaquillantes deben usarse sola y exclusivamente en momentos muy puntuales 🕘 y nunca de forma diaria.

14. Ser brutos a la hora de secar la piel

Uno de los fallos más grandes es el de secar la piel de forma agresiva, es decir, coger una toalla de celdas rígidas y ponernos a frotar y frotar como si no hubiese un mañana, llegando a irritar, descamar o dejar completamente desprotegida a la piel, ¡no os preocupéis que a todos nos ha pasado esto!

Lo ideal es coger una toalla de celdas suaves 🧽e ir dando especie de toques por todo el rostro, de esta manera secaremos toda la piel y conseguiremos hacerlo sin causar ningún tipo de daño en ella.

15. No hidratar la piel

El último paso de cualquier rutina siempre es hidratar la dermis, si terminamos la limpieza y no lo hacemos estaríamos dejando el rostro con una sensación de sequedad y desnutrición importante, no importa que tipo de piel tengamos, siempre debemos terminar hidratando la dermis.

Errores frecuentes

Con todos estos errores y soluciones nos despedimos de este artículo que espero que haya servido de ayudar para afianzar mucho más la función de limpieza facial. ¡A partir de ahora ya nada se nos resistirá!